Thursday, November 19, 2009

A construir el poder popular: Gloria y Jacobo


Por Zósimo Camacho*
Las condiciones que los llevaron a levantarse en armas "se han agudizado" bajo el calderonismo, dicen Jacobo Silva y Gloria Arenas al alcanzar la libertad luego de 10 años de prisión. En entrevista con Contralínea, el excomandante Antonio y la excoronela Aurora, antiguos integrantes de la Dirección Nacional del ERPI, señalan que ahora su lugar está en la lucha social. Consideran que el movimiento de López Obrador "es limitado" y, de ganar la Presidencia, sería como el triunfo de Fox sobre el PRI. El cambio, aseguran, no será por la vía institucional. Llaman a construir "poder popular", autonomías y a romper de manera radical con la clase política mediante "esfuerzos" como La Otra Campaña

17 de noviembre de 2009
http://www.voltairenet.org/article162949.html
Ciudad de México (México)

"Valió la pena la cárcel. No tenemos por qué avergonzarnos; por el contrario, todo lo que pasamos antes y en ella nos hace sentir orgullosos", dice sereno pero con firmeza Jacobo Silva Nogales. Su esposa, Gloria Arenas Agís, asiente y sonr
Antes de la cárcel, fue la lucha social y la lucha armada. Nunca negaron que, al momento de su detención, pertenecían al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), uno de los movimientos guerrilleros más importantes del país. Él tenía el grado de comandante. Ella, de coronela. Ambos formaban parte de la Dirección Nacional de la guerrilla más fuerte en el estado de Guerrero, escindida en 1998 del Ejército Popular Revolucionario (EPR). Antonio era el nombre de guerra de Jacobo. Aurora, el de Gloria. La detención de los insurgentes fue calificada por el ERPI como "el más fuerte golpe que el enemigo ha propinado a nuestro proyecto revolucionario después de la masacre de El Charco".
-Después de 10 años de máxima seguridad, salir a un patio más grande ya hubiera sido quizás libertad para mí -dice Jacobo: playera azul tipo polo, chamarra negra, aún casquete corto de un cabello que empieza a encanecer.
Seis días después de su aprehensión, ocurrida el 19 de octubre de 1999 en un restaurante de comida china en la ciudad de México, fue ingresado al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) 1, entonces conocido como Almoloya, más tarde como La Palma y después como El Altiplano. Fueron nueve años con siete meses bajo el más estricto régimen carcelario de México. A partir del 24 de mayo y hasta su liberación, estuvo recluido en el Cefereso 4 Noroeste, ubicado en El Rincón, Tepic, Nayarit, donde pudo "tocar el pasto y ver algunos niños".
El México que encuentra "es muy diferente". Considera que las condiciones de pobreza, desigualdad y represión son "más extremas" que cuando decidió levantarse en armas. "La situación de la gente ha cambiado, pero para empeorar".
Ataja: "Nosotros actualmente nos encontramos en la lucha social. Es nuestro campo ahora. Antes fue la lucha armada".
En la conferencia de prensa realizada el 30 de octubre en el Club de Periodistas de la ciudad de México, Jacobo había dicho: "Estoy en la lucha social, pero mi corazón está con la guerrilla, con el ERPI, con el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional)".
-Es válida cualquier vía o forma de lucha porque no depende de nuestra voluntad; no depende de lo que yo prefiera, sino de las condiciones que existan -dice Gloria Arenas, de chamarra afelpada cerrada hasta el cuello, aretes discretos, cabello recogido.
Agrega: "Quien favorece el paso de la lucha pacífica a la lucha armada es el mismo Estado y la represión. Entonces no depende de nuestra voluntad; depende de las condiciones del país el que se dé una u otra o todas las formas de lucha de manera simultánea".
Gloria fue detenida el 22 de octubre de 1999 en San Luis Potosí, en su domicilio particular. Fue recluida en el Cefereso 1 por dos años. Luego de una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue trasladada al estatal Centro de Readaptación Social (Cereso) Neza Bordo, en el Estado de México, prisión en la que permaneció tres años. Finalmente, estuvo recluida en el Centro Preventivo y de Readaptación Social Sergio García Ramírez, de Chiconautla, Estado de México, desde 2004 y hasta el pasado 28 de octubre.
Tampoco tiene dudas: "Entramos a la cárcel ya cuando el país estaba en crisis; había represión, y existía el narcotráfico, los cárteles y la violencia. Pero todo se ha agudizado. Y además, ahora esta violencia es utilizada para reprimir al movimiento social".
Al momento de su detención, en el sexenio de Ernesto Zedillo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cumplía 70 años ininterrumpidos en la Presidencia de la República. Y no sólo controlaba el Poder Ejecutivo: su dominio en el Legislativo era casi absoluto.
Jacobo concede: "Antes había un monopartidismo y ahora hay competencia electoral. Y el pueblo se hizo ilusiones. Pero ahora hay desencanto. Ya sabe que esperar un cambio por la vía electoral o por las instituciones es una ilusión más".
Gloria sonríe. Cruza los brazos. Comienza a hablar en voz baja.
­-Hay quienes creen que la democracia es poder ir a las urnas cada tres años, o cada seis, y votar por un partido, cuando la democracia sería que los que estamos abajo tomemos las decisiones importantes de este país, las que nos afectan y las que afectan a la nación.
Agrega que mientras las personas no puedan decidir sobre sus destinos no habrá democracia. No es un asunto de si gobierna el Partido Acción Nacional (PAN) o vuelve a ganar el PRI. "O podría ganar el PRD (Partido de la Revolución Democrática). Es una clase política parásita. No puede ser que la democracia sea elegir entre estos miembros de la clase política tan corruptos y desprestigiados. No puede ser que la democracia sea elegir forzosamente de ellos a nuestros gobernantes".
Jacobo arruga la frente hasta formar dos caños entre sus cejas. Mantiene sus puños sobre la mesa. Va más allá: "No debe haber esperanza en las instituciones; el cambio va a ser incluso a contrapelo del movimiento que sí crea en la instituciones".
-¿Un movimiento como el de López Obrador? -se le pregunta.
-Ése es un movimiento muy limitado que puede llegar, en un momento dado, al poder. Pero no va a hacer el cambio. Sería una situación bastante parecida a la que ocurrió con la llegada del PAN al poder: una gran alegría, una gran esperanza; pero que se derrumba en menos de 15 minutos. Así ocurriría con un gobierno perredista.
-De qué manera se garantiza que la gente incida en los destinos del país.
Ahora quien responde es Gloria.
-Necesitamos romper completamente con la clase política y con las instituciones. Son un engaño. Tenemos que construir desde abajo algo nuevo: autonomías, poder popular. Necesitamos construir lo que va a sustituir a lo que rompemos: cuando las comunidades hacen radios comunitarias están construyendo lo que sustituirá a Televisa y Tv Azteca, y cuando los zapatistas construyen caracoles están haciendo gobiernos distintos a los que estaban. El reto es que toda esa construcción se haga a nivel nacional. Todavía no se tiene la receta de cómo hacerlo.
-¿La propuesta de La Otra Campaña?
-Es un esfuerzo que da en el clavo de las necesidades del país en este momento. Que la gente y las organizaciones de izquierda, pero la izquierda de abajo, nos conozcamos, nos reconozcamos, nos relacionemos y nos coordinemos; pero respetando las formas y los modos de cada quien.
Por su parte, Jacobo reconoce como uno de los méritos de La Otra Campaña el lograr unificar movimientos sociales y sectores que parecía que no podían conciliarse.
-Nosotros mismos, en otro momento, pudimos haber pensado que no teníamos por qué incorporarnos a una iniciativa de esta naturaleza; pero lo hicimos desde prisión. Este movimiento ha logrado avances importantes sin que implique la generación de expectativas de tipo partidista tradicional.
Agrega que una de las lecciones del zapatismo es que, "cuando parece que todo está en calma, hay una corriente subterránea que puede irrumpir en cualquier momento.
La otra "gran lección", señala, la dio Atenco, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, porque demostró que "se puede generar una fuerza tan explosiva que puede llegar a contraponerse exitosamente a un proyecto internacional; y basado en qué: en la fuerza del pueblo, ese pueblo al que el día anterior podría habérsele golpeado, humillado".
Gloria destaca el ejemplo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, "de la gente que tal vez sintió miedo cuando escuchaba que venían escuadrones de la muerte; pero que salían a proteger las antenas de las radiodifusoras".
Jacobo, puesto en libertad un día después que Gloria, confiesa que luego del sometimiento por 10 años a las condiciones de los penales de máxima seguridad, no sabía ni usar el dinero ni hablar por teléfono. Al momento de salir de prisión le preocupó cómo se desenvolvería en un ambiente donde las personas no fueran o presos o custodios.
­-Fue impactante. Hubo compañeros que me esperaron e hicieron ese paso más fácil.
Se trataba de activistas de La Otra Campaña del estado de Nayarit, entre los que se encontraban integrantes del Partido de los Comunistas, quienes además se encargaron de acompañar a Jacobo a la ciudad de México.
El exlíder del ERPI, quien en 1979 y de manera abrupta se vio en la disyuntiva de continuar sus estudios en la entonces Vocacional 10 del Instituto Politécnico Nacional o irse a la guerrilla -y se decidió por esta última-, concluyó en prisión sus estudios de bachillerato.
Recuerda que contaba con 21 años y estudiaba el quinto semestre en el actual Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos 10 cuando tuvo que decidir ante el apremio de: "Ya; es ahorita; vámonos".
A pesar de que al momento de su detención sólo contaba con estudios terminados de educación básica, asumió la defensa jurídica de su persona y la de su esposa. Ganó la partida al gobierno mexicano, que lo acusó de rebelión, homicidio calificado, intento de homicidio y daños en propiedad ajena.
Señala que al salir de la cárcel se encontró con que hay una "guerra" contra el narcotráfico: "Hay dos vertientes de esta guerra: hay una guerra real entre diferentes cárteles y hay una guerra contra la población. La segunda se oculta detrás de la primera".
Gloria, quien también interrumpió sus estudios de bachillerato en dos ocasiones por pasar a la clandestinidad (la primera vez tuvo que esconderse y cambiar de identidad, a los 17 años, por amenazas que pesaban sobre ella, y la segunda por incorporarse a la lucha armada), explica lo que hay detrás de "esta dizque guerra contra el narcotráfico".
-En las décadas de 1950, 1960, 1970, para justificar la represión el discurso era el del anticomunismo; entonces los comunistas prácticamente se comían a los niños. Y con eso se justificó la masacre de Tlatelolco y muchas atrocidades más. Después viene el discurso de la guerra contra el terrorismo, y con ése se justifican las masacres y los crímenes de guerra en Afganistán e Irak: miles de personas y niños asesinados para apoderarse de los recursos de esos países.
Levanta las cejas, las manos y la voz: "Y ahora los discursos de la seguridad y contra el narcotráfico hacen que el Ejército esté en las calles. El eje de ese discurso es que vivamos con miedo, que la sociedad viva con miedo y ese miedo le permita aceptar retrocesos en lo que ya se había avanzado en materia de derechos humanos".
-¿Y ustedes no tienen miedo? -se les pregunta.
Gloria replica: "El miedo es algo muy natural. Desde luego que lo sentimos en momentos. Pero la cuestión no es no sentir miedo o no reconocer que lo sentimos, sino superarlo, aguantarlo, transformarlo en otra cosa. Si tenemos dignidad, el miedo nos ayuda a movernos, hacer algo. El chiste es que el miedo no nos paralice... Sabemos que estamos en una situación como la de todos los compañeros y compañeras que luchan: con peligros que se corren. Pero estamos aquí. Tengamos miedo o no.
Jacobo agudiza su mirada. Casi cierra los ojos para finalmente señalar:
-Si le tenemos miedo al enemigo, por poderoso que sea, le tenemos más miedo a ser inconsecuentes; le tenemos más miedo a que aquella gente que llamamos a luchar vea en nosotros a alguien que en el momento decisivo cede. Y eso nos mueve a seguir peleando. Quizás en formas menos peligrosas, pero siempre arriesgando algo. Alguien tiene que hacer las cosas.
Sobre los exguerrilleros no sólo pesaría el acoso gubernamental, sino, incluso, amenazas provenientes de los propios movimientos revolucionarios, específicamente del EPR.
La escisión de casi la totalidad del Comité de Guerrero del EPR que dio origen al ERPI el 8 de enero de 1998 no estuvo exenta de descalificaciones y amagos.
-Hubo una sentencia de muerte, en particular en contra mía -dice Jacobo con seriedad-. Eso data de hace 10 años. Qué ha pasado en todo este tiempo. Yo creo que esa organización tuvo tiempo ya para reflexionar, para sopesar. Y en sus manos está la decisión. Nosotros hemos hecho lo que consideramos adecuado. En sus manos está la decisión.
Mediante misivas públicas el EPR y el ERPI entablaron una conversación por primera vez en 10 años a principios de junio pasado. Las cartas dejan entrever la continuación del debate "de una manera discreta por medio de algunos escritos" que se intercambiarían "por vía segura".
En la carta pública del EPR, fechada el 1 de junio de 2009, la guerrilla más numerosa del país reconoce a los combatientes del ERPI como "compañeros" y acepta que al momento de la escisión, "al calor de los acontecimientos, (hubo) furor y exabruptos personales (...) tanto de un lado como del otro; sin embargo, nuestro partido tomó la decisión de que cualquier problema y diferendo con ustedes y cualquiera de los otros compañeros que un día estuvieron en nuestras filas fueran tratados de manera eminentemente política".
El EPR señala que "la supuesta beligerancia de nuestro partido para con ustedes, compañeros, es una falsa apreciación. No existe, porque uno de nuestros principios es respetar todo esfuerzo que se impulse desde cualquier forma de lucha que contribuya a liberar al pueblo y transformar a la sociedad".
El 29 de julio, el ERPI respondió a los combatientes del EPR llamándolos "compañeros de lucha". Pero les señaló: "Para creerles que ya no es una cosa lo que dicen, otra lo que escriben y otra lo que hacen, es muy necesario que se deslinden, por escrito y de hecho, de cualquier sentencia de muerte en contra del compañero Antonio y de todos los demás compañeros que se han separado de su estructura, pues han llegado a nosotros las noticias de todas aquellas sentencias absurdas".
Hasta el momento, el EPR no se ha pronunciado públicamente al respecto.
Lo que sigue
Ni Jacobo ni Gloria esperaban obtener su libertad en estos días. No obstante que el gobierno mexicano ya había agotado todos los recursos jurídicos para mantenerlos en prisión desde hace cuatro meses, fue una sorpresa para ambos encontrarse de pronto caminando las calles de la ciudad de México.
-Legalmente ya no había posibilidades de que se nos mantuviera en prisión; teníamos que salir libres. Pero no lo creía posible -confiesa Gloria-. No lo creía porque lo que estamos viendo es represión y más represión. Y nosotros somos parte del mismo movimiento reprimido. Pensaba que iban a buscar otra maniobra legal.
Ahora concentrarán sus esfuerzos en ayudar a liberar a los presos políticos: a todos, en especial a Ignacio del Valle, Héctor Galindo, Felipe Álvarez y los presos de Guerrero.
Jacobo conoció en el penal del Altiplano a Ignacio del Valle, quien en libertad exigió la liberación de Jacobo.
-Tuve la fortuna de convivir en la misma celda con Ignacio del Valle. Fue un placer enorme, un orgullo, algo que va a ser inolvidable. Nunca lo podré olvidar; es una persona entregada a su pueblo. Se preocupa por él y le duele cuando sabe que existe algún problema. Pero no decae ni un solo momento. Tiene el ánimo muy en alto.
El tiempo que compartió celda con Ignacio del Valle, Jacobo dejó de pintar, de leer y de escribir. "Todo fue platicar con él".
Ahora serán Jacobo y Gloria quienes exigirán la liberación de Nacho del Valle y los presos de Atenco.
-Tuvimos la fortuna de salir -advierte Jacobo-. Este logro se debe en parte al esfuerzo que hizo la gente desde fuera. Y si alcanzó nuestra libertad, también puede alcanzar la libertad de otros. Y si puede alcanzar la libertad de otros, es nuestra obligación. Y si no puede alcanzar la libertad de otros, también es nuestra obligación, porque no nada más vamos a luchar por lo que se pueda. Vamos a luchar por lo que es justo. Habrá que sacar a los cientos de presos políticos que hay en las cárceles de México.
Gloria prefiere chocolate, al igual que Leonor, la hija de ambos. Jacobo, café americano. La familia, reunida después de 10 años, palpa la ciudad de México. Aprende de nuevo a caminar unida. Anochece y el termómetro alcanza apenas los 10 grados centígrados.
-Lo estamos disfrutando. No sé qué tanto se parezca a lo que nos imaginamos. Es diferente. Pero es la libertad. Se disfruta -dice Gloria.
Los Silva Arenas se sumergen en el laberinto del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Jacobo aprende de nuevo a llamar por teléfono y atravesar los torniquetes, y se acostumbra a los tumultos.
En la conferencia del 30 había dicho que aceptaría todos los abrazos que le quisieran dar.

Nota de Proceso




Domingo 15 de noviembre de 2009.
El Estado, “socio” del narco
JOSé GIL OLMOS,
Después de una década de aislamiento penitenciario, los exguerrilleros del ERPI Jacobo Silva y Gloria Arenas expresan su visión de la realidad nacional a mediados del sexenio de Felipe Calderón: encuentran que las condiciones sociales que los motivaron a alzarse en armas todavía prevalecen, pero agravadas. Por eso, aseguran, el Estado mexicano ya está aplicando una estrategia represiva y se alía con el narco para contener el inminente estallido social.
Al salir de la prisión después de 10 años, lo primero que sorprende a Jacobo Silva y Gloria Arenas, exdirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), es la militarización del país y el poder creciente del narcotráfico.
Luego viene una cascada de preocupaciones: el desempleo, la violencia, la inseguridad y la criminalización de la protesta social. Finalmente, ven que el país está a un paso del precipicio, en los albores del estallido social.
Jacobo, conocido como el comandante Antonio cuando era integrante de Ejército Popular Revolucionario (EPR) y luego dirigente del ERPI, fue detenido el 19 de octubre de 1999 en un operativo militar encubierto. Tiene una cicatriz entre las cejas, producto de la tortura. La huella de los golpes se le acentúa, endureciendo su gesto cada vez que habla de un tema delicado:
“Percibo un país en el que se han agudizado las condiciones que a nosotros nos hicieron incorporarnos a la lucha armada. Veo que esta militarización es en extremo preocupante porque se ve como algo cotidiano e incluso, para algunos sectores, como algo necesario.
“Eso es alarmante, porque va conduciendo poco a poco a que no haya preocupación por el aumento de la represión, a que (las personas) se acostumbren a los asesinatos, detenciones y desapariciones, que ahora les llaman levantones. Antes era muy poco lo que había, y ahora es cotidiano.”
A su vez, Gloria, conocida antes como la coronela Aurora, tiene una expresión más sonriente que Jacobo, su pareja. Pero cuando se le pregunta cómo aprecia la situación del país, se pone seria y advierte: “Parece que tenemos una paciencia infinita y que siempre vamos a aguantar más el desempleo y la inseguridad, pero en lo profundo veo un hartazgo a punto de estallar”.
Antonio y Aurora estuvieron presos una década, acusados de rebelión, homicidio, tentativa de homicidio y daños, delitos por los que fueron sentenciados a 49 años de prisión.
El pasado 28 de octubre ella salió del penal de Chiconautla, Estado de México, y al día siguiente él fue liberado de la cárcel de alta seguridad El Rincón, de Tepic, Nayarit, después de haber ganado dos amparos contra la justicia federal.
En entrevista, los dos exguerrilleros acusados de haber atacado un convoy del Ejército el 16 de julio de 1996, en Guerrero, señalan que a pesar del enorme hartazgo social que perciben, no consideran que la sociedad esté bien organizada, más allá de movimientos aislados como el de Atenco y el de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
Asimismo señalan que la inconformidad social va creciendo por debajo de la aparente calma y que el Estado ya se dio cuenta, por lo que ya echó a andar una estrategia de represión consistente en criminalizar la protesta social y desvirtuar a la guerrilla asegurando que está aliada con el narcotráfico. Ellos rechazan esto categóricamente.
“Los gobiernos del PAN han sido un fracaso. El gobierno de Felipe Calderón es un gobierno del miedo, la mentira y la desesperanza. Con eso llegó al poder y con eso se mantiene, porque son sus principales instrumentos”, sostiene Jacobo.
–¿Cómo ven al país después de 10 años que pasaron en la cárcel?
–Apenas estamos saliendo. Es muy pronto, pero tenemos una primera impresión: el país es diferente y a la vez no. Cuando ingresamos a prisión me preguntaban qué era ser presa política, porque yo así me declaraba. Creían que era una política, pero presa. Hoy que salgo ya nadie me cuestiona por qué luchamos. Lo que veo es que la gente está de acuerdo en la necesidad de hacer algo, lo que sea, pero hacer un cambio –responde Gloria Arenas
Jacobo Silva dice, por su parte, que poco se puede ver desde una cárcel de máxima seguridad, y que si se guiara nada más por lo que pudo conocer desde ahí diría que no hay futuro para el país.
“Pero al salir y entablar una relación con esta gente de La otra campaña que nos apoyó todo este tiempo –explica–, se ve que todavía hay lugar para la esperanza y que el país tiene futuro. Difícil, es cierto, pero para mí no hay lugar para el desánimo, porque si no lo hubo en la cárcel de máxima seguridad, (donde estuve) aislado de la sociedad y de la familia, menos ahorita, al ver a gente muy joven preocupada por hacer un cambio social.”
Advierte que existe un potencial de estallido social por el notorio descontento de amplios sectores de la población, “solamente que a veces no se identifica el enemigo o no se encuentra la causa común que puede hacer confluir esos descontentos, y porque desgraciadamente el Estado ha logrado aislar esos movimientos, y cuando estallan ha sido de manera parcial o muy localizada, como los casos de Atenco y Oaxaca”.
–Dicen ustedes que se ve un potencial estallido, pero no se nota una organización de la sociedad.
–Esa sería la desgracia que actualmente hay en el país. Los núcleos sociales son pequeños, dispersos, localizables; no han logrado hasta el momento esa unidad. El potencial existe, se ve, así lo han demostrado las protestas que hay contra la militarización disfrazada del combate al narcotráfico. No hay seguridad de que este descontento se manifieste en un estallido, pero podría dar lugar a éste –comenta Jacobo.
Agrega que es como en 1910:
“Antes del estallido de la Revolución se decía que no había posibilidad de un estallido, todo el mundo pensaba que se iba a festejar la Independencia con bombo y platillos. Sin embargo hubo un estallido porque el descontento ahí estaba. Solamente gente sagaz como John Kenneth Turner lo detectó, y personalidades políticas como Madero encontraron que había ese potencial. Podría ser que en este momento hubiera posibilidad de un estallido.”
Narcoestado
Gloria y Jacobo sostienen que las versiones publicadas de que grupos guerrilleros y narcotraficantes en México se han aliado como en Colombia, forman parte de una estrategia del gobierno federal para justificar la represión.
En todo caso, afirman, los cárteles están asociados con sectores del Estado mexicano en un negocio que les deja grandes ganancias. Abunda Gloria Arenas:
“Lo fácil es decir: la guerrilla está en la ilegalidad y el narco también, lo lógico es que se unan. Sin embargo este fenómeno no se ha dado en México. Yo llegué a escuchar declaraciones de Eduardo Medina Mora, cuando era el procurador, rechazando que hubiera alianza de los grupos armados y el narcotráfico. Dijo que, de acuerdo con sus investigaciones, no era así.
“La actuación del EZLN ha sido muy clara: no se permite alcohol y mucho menos la siembra de drogas en sus territorios. La actitud del ERPI ha sido la misma, incluso de denuncia pública de que el narcotráfico es parte del Estado o de que ya tiene un espacio dentro del Estado, que han logrado una alianza que permite que sicarios del narcotráfico hagan detenciones de luchadores sociales para entregarlos al Ejército. O viceversa, casos en los que el Ejército ha detenido a luchadores sociales y los entregan a los paramilitares de los narcotraficantes. Entonces, es lo contrario, no vemos que existe la narcoguerrilla en México.”
Jacobo asegura que el narcotráfico en realidad ha optado desde hace muchos años por la alianza con fuerzas que están dentro del Estado, lo cual se ha evidenciado con tantos militares descubiertos en tratos con los narcotraficantes.
“Así que en vez de narcoguerrilla hay un narcoestado, y cuando hay conflictos es entre diferentes cárteles, cada uno apoyado por diferentes fuerzas del Estado. Al narcotráfico no le interesa la guerrilla y a ésta no le interesa la alianza con el narcotráfico. Qué bueno que así sea. No solamente con el EZLN, sino desde antes, cuando estábamos en el EPR era muy clara la política de deslinde total y absoluto respecto del narcotráfico”, precisa el excomandante del EPR y del ERPI.
Gloria Arenas insiste: “El narcotráfico hace alianza con quien le conviene, con quien tiene el poder. Es un negocio enorme, es una empresa enorme. Lo que quieren es asegurar sus ganancias, y quien se las puede asegurar es el Estado”.
–¿En algún momento el narcotráfico puede ser un enemigo para la guerrilla?
–Sí, es una fuerza que está en contra de las fuerzas que vienen de abajo y que quieren transformación, porque finalmente al narcotráfico yo lo veo dentro de las empresas capitalistas, claro que de manera ilegal, pero finalmente es una empresa que está, incluso, sosteniendo no sé hasta dónde la economía del país, o por lo menos en algunas zonas es una fuente de ingresos para la población. Por eso no hay que menospreciar la importancia que tiene económicamente el narcotráfico.
Represión estratégica
La pareja fue detenida un año antes de que Vicente Fox llegara a Los Pinos prometiendo una transición política en el país. Desde la cárcel vieron el transcurrir errático del foxismo y la llegada incierta de Felipe Calderón. Para ambos, el gobierno del PAN representa lo mismo que del PRI durante siete décadas, con la agravante de que han incrementado la marginación social, la pobreza y la represión sólo para favorecer a la clase empresarial.
“No se ve una gran diferencia. En todos estos años lo que se hizo es perfeccionar las medidas neoliberales, saquear más al país. Pienso que comparativamente se cree que es mejor que gobierne el PRI porque es nacionalista. Pero creo que, si el PRI hubiera continuado, hubiera hecho lo mismo que el PAN”, precisa Arenas.
Para Silva, la única diferencia entre esos gobiernos es de estilo: “El PAN se caracteriza por ese puritanismo aparente, pero en realidad es lo mismo”.
Advierte que los panistas han agudizado la pobreza del país, lo cual está generando el hartazgo social. Por eso, aseguran, sigue vigente el cambio social mediante la vía armada, no obstante que desde hace años los grupos guerrilleros se encuentran aparentemente inactivos.
A decir de Gloria Arenas, cuando ambos participaron en el EPR y en el ERPI aprendieron que la viabilidad de la lucha armada no se da por voluntarismo sino de acuerdo al momento y por decisión de la gente.
“Lo que ya no es válido en este momento son algunas concepciones que se tenían antes, y hay grupos que aún las tienen. Por ejemplo, la idea de que una organización guerrillera es la vanguardia de todo el movimiento, tanto pacífico como armado, y que es una forma de lucha superior a la pacífica o a otras, y que por eso éstas tienen que supeditarse a la vía armada. Creo que eso ya está rebasado.
“El EZLN en 1994 rompió con esa concepción, hizo reflexionar al movimiento armado y no armado. Creo que han pasado varios años en los que se ha profundizado y reflexionado. Entonces esas concepciones de la toma del poder para instaurar un gobierno o dictadura del proletariado para a partir de ahí hacer todas las transformaciones, también está rebasada. La que no está rebasada es la necesidad de cambio y de todas las formas de lucha que puedan contribuir” a lograrlo.
–¿Incluyendo la armada? –se le plantea.
–Incluyendo la armada.
Jacobo Silva añade que hay gran dispersión de los grupos armados, lo que refleja las profundas diferencias políticas y de concepción que hay entre ellos, lo que debilita la lucha social:
“Hay un cierto debilitamiento porque siempre que hay una escisión o división disminuye la posibilidad de hacer grandes esfuerzos. Eso no se puede negar. Ahora, ¿qué tanto es desfavorable o favorable (una escisión) en comparación con una unidad ficticia? Yo creo que vale más, que es más sana una dispersión basada en una cosa real que una unidad basada en cuestiones ficticias”, justifica el exguerrillero que tomó la decisión de escindirse del EPR y formar el ERPI.
“Eso es lo que ha hecho que existan divisiones, diferencias entre quienes mantienen las posiciones más rígidas y los que tienen una posición más flexible –explica–. Esa dispersión es sintomática, quiere decir que hay un proceso de reflexión y la capacidad de criticar el propio pasado, las concepciones propias, y creo que se va incrementando el espectro de las fuerzas que tienen la visión más democrática, más acorde con la realidad y que ha tomado la experiencia mundial respecto del modelo de socialismo que se trataba de construir hace décadas”, sostiene.
Esas diferencias, añade Jacobo, difícilmente podrán superarse en el corto plazo y por lo mismo no se puede pensar, por el momento, en un pacto de unidad entre los diferentes grupos armados. Sin embargo, no descarta una alianza coyuntural como se hizo en el pasado en países de Centroamérica.
“Ya desde antes de caer en prisión, dentro del ERPI se había discutido sobre aprender la gran lección que dio el EZLN, que es la del trabajo subterráneo lento, que no se notara, para que cuando estallara fuera algo grande o relativamente mayor de lo que sería si se mostrara todo lo que se tiene y se puede hacer. Fue una gran lección que nos sorprendió y desde aquel tiempo la tratamos de asimilar y aplicar. Por eso hubo esa escisión desde aquel tiempo y el ERPI tomó ese camino. Es posible que otras fuerzas hagan lo mismo”, señala el exguerrillero.
Pero la disminución de las acciones bélicas no significa que no puedan realizarlas como antes, aclara Gloria Arenas. Desde su punto de vista, las organizaciones guerrilleras decidieron replegarse estratégicamente:
“Es evidente que lo que más puede influir en este repliegue es la decisión de dar espacio a la lucha pacífica y ponerse en un segundo plano. Eso es lo que puedo percibir. Puede ser que exista un poco de debilitamiento en algunos grupos, pero son décadas y esos debilitamientos se superan de alguna forma. No creo que eso sea lo determinante. Si se guarda silencio no sólo en cuanto a la acción armada, sino también en la expresión, creo que más bien es que se está trabajando en otro sentido”.
Lo que sí es seguro es que el Estado ya se prepara para reprimir un posible estallido, dice Arenas:
“Nosotros todavía discutimos si habrá un estallido social, pero el Estado ya lo ve claro y está tomando medidas en ese sentido, porque le ha dado una figura delictiva a cada acción que realiza la gente para protestar, como es la retención de funcionarios, el bloqueo y demás. El Estado se está preparando, es una estrategia a futuro. Creo que parte de esa estrategia es la alianza con el narcotráfico y también la justificación ideológica de la militarización”.

Friday, November 06, 2009

Libres los compañeros Gloria Arenas y Jacobo Silva





Él y su esposa Gloria Arenas ahora están “en el movimiento que lucha por vías pacíficas”
“Conquistamos nuestra libertad con la lucha jurídica”, dice Jacobo Silva Nogales
">Los ex guerrilleros explican cómo el Código Penal les dio la clave para salir de la cárcel

Gloria Arenas Agís, Jacobo Silva Nogales, Leonor Silva Arenas e Inés Nogales Cortés, durante la conferencia de prensa que ofrecieron este viernes en el Club de Periodistas">Foto María Luisa Severiano
Blanche Petrich

Periódico La JornadaSábado 31 de octubre de 2009, p. 15
Gloria Arenas y Jacobo Silva nunca negaron su pertenencia a un grupo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), obtuvieron su libertad precisamente porque esgrimieron un artículo del Código Penal –el 137– que reconoce la figura de rebelión, al estipular que hechos de sangre ocurridos en el contexto de un combate no son actos delictivos. Ayer, unas horas después de su excarcelación, después de permanecer una década en penales de máxima seguridad, Silva Nogales afirma: “Considerando que tuve toda la razón para alzarme en armas: nadie tiene nada que reprocharme. Ni siquiera si ahora decidiera reincorporarme a la guerrilla”.
Él y su esposa Gloria aclararon, sin embargo, que la circunstancia de haber pasado un largo periodo en la cárcel los ubica “automáticamente” en el movimiento social que lucha por vías pacíficas. Ambos militan en la otra campaña, red de movimientos que se identifican con el zapatismo. “Antes teníamos armas de fuego, hoy tenemos las armas de la razón”, expresaron.
Detenidos el 19 y el 22 de octubre de 1999, respectivamente, un tribunal de Chilpancingo los juzgó y declaró culpables por la muerte de un civil durante una emboscada del ERPI al Ejército Mexicano en Guerrero en 1998. Recibieron una sentencia de 51 años, la que apelaron en distintas instancias hasta que el año pasado lograron una reducción de la pena.
Silva Nogales fue fundador del Ejército Popular Revolucionario. Él y Gloria Arenas se separaron para formar otra organización, el ERPI –que también sigue activo– en 1998. Pese a las fuertes rivalidades entre las dos organizaciones, Silva expresó ayer el compromiso de luchar contra los actos represivos del Estado y la tortura, incluida la desaparición forzada de los dos dirigentes del EPR Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, secuestrados en Oaxaca en 2007.
Sin que se les notificara con anticipación, Arenas fue excarcelada el miércoles por la noche del penal de Chiconautla, estado de México, y Silva, el jueves en la tarde, del reclusorio de máxima seguridad de Tepic. De la prisión, a él lo condujeron directamente a la terminal de autobuses. Llegó al Distrito Federal a primeras horas de la mañana. Al mediodía se presentaron ante la prensa y decenas de militantes de derechos humanos que los saludaron calurosamente y aplaudieron cada una de sus intervenciones.
Entre ellos estaba la madre de Jacobo, Inés Nogales, con sus 87 años a cuestas. “Este Jacobo me salió fuerte, ¿verdad? Debe ser por el gusano del mezcal de Minatitlán”, comentó tras escuchar embelesada a su hijo. También estaba la hija de la pareja, Leonor Silva Arenas, y la hermana, Elizabeth Silva Nogales, que fue el sostén de la familia y el motor de la solidaridad durante estos años.
Una conquista de la lucha social
En la rueda de prensa, Jacobo Silva señaló que “nuestra libertad no es una concesión graciosa del gobierno. La conquistamos palmo a palmo con la lucha jurídica”. Explicó su estrategia en el proceso de defensa que él mismo condujo: “Nos acusaron de homicidio e intento de homicidio. Si no hubiéramos sido rebeldes, eso habría sido un delito. Pero en el Código Penal, conforme al artículo 137, los hechos que se dan en el contexto de una rebelión no son delitos. Nosotros ni siquiera tuvimos que demostrar que éramos rebeldes, el mismo Estado así lo tipificó, porque nos acusó de rebelión. En tanto que rebeldes, no somos delincuentes. Yo nunca lo negué ante quienes me interrogaron: era guerrillero, me descuidé y me agarraron. Gloria y yo cometimos actos de rebelión, yo sí hice daño en propiedad ajena, no lo niego. Mi esposa no”.
Con el rapado de cabello típico de los reclusos de máxima seguridad y un rostro que refleja los años de penurias, Silva agregó: “Si no hubiera caído seguiría siendo guerrillero. Mi corazón está con el ERPI y otros grupos armados cuyos nombres ni siquiera se conocen pero que existen. Pero el hecho de haber pasado por la cárcel automáticamente nos ubica dentro del movimiento popular abierto. Éste se va a convertir en nuestra montaña. Los árboles son ustedes, entre ustedes me escondo y me camuflajeo”.
Estar preso
Durante esta década tras las rejas, Silva nunca pudo conceder una entrevista periodística. Ayer habló de su experiencia carcelaria. “Los años de estar preso me colocan en posibilidad de hablar de una realidad que es necesario que se conozca. En las prisiones se infligen lesiones a la dignidad humana, incluso ocurren homicidios que quedan impunes. A mí me tocó estar cerca de uno, un reo asesinado por un funcionario de la prisión. Presenté una demanda penal y no se hizo nada. Un [agente del] Ministerio Público me fue a ver pero no investigó nada”.
Habló de una perspectiva muy personal: “Diez años sin poderme ver en un espejo, sin tener una imagen de mi identidad. En Almoloya se produce un proceso de despersonalización. En ese mundo se es subhumano, se sobrevive sacando fuerzas de flaqueza, inventando nuevas formas de lucha que uno ni siquiera sabía que existían. Sin saber que podía pintar, pinté. Sin saber que podía escribir, escribí. Sin conocer de derecho asumí mi defensa. Eso nos ayudó y yo espero que ayude a otros presos: puede ser que esa sea la ruta que los lleve a la salida.
“La cárcel es una experiencia colectiva; adentro uno sobrevive gracias a la famosa solidaridad. No sé qué habría pasado si ustedes desde aquí no hubieran estado pendientes de nosotros”.
Habló de sus primeras impresiones en libertad: “Oír la voz de un niño, tocar una mano afectuosa, hablar cara a cara de lo que uno quiera, caminar sin que le digan a uno que agache la cabeza, mirar el sol sin cuadritos… ¡es lo máximo!”
Durante los primeros años de su sentencia, como terapia ocupacional, Jacobo Silva empezó a dibujar. Pronto se reveló con un fuerte sentido del arte naif. Logró crear cerca de 300 obras, muchas de ellas óleos, que fueron expuestas en 2004 en el Poliforum Siqueiros y en 2006 en la sala de arte Siqueiros. Ayer mismo –sin que se contemplara incialmente que el autor de la obra estuviera presente– se inauguró por la tarde otra muestra de sus pinturas en la Casa de la Cultura de la Delegación Azcapotzalco.

Libres los compañeros Gloria Arenas y Jacobo Silva

Él y su esposa Gloria Arenas ahora están “en el movimiento que lucha por vías pacíficas”
“Conquistamos nuestra libertad con la lucha jurídica”, dice Jacobo Silva Nogales
">Los ex guerrilleros explican cómo el Código Penal les dio la clave para salir de la cárcel

Gloria Arenas Agís, Jacobo Silva Nogales, Leonor Silva Arenas e Inés Nogales Cortés, durante la conferencia de prensa que ofrecieron este viernes en el Club de Periodistas">Foto María Luisa Severiano
Blanche Petrich

Periódico La JornadaSábado 31 de octubre de 2009, p. 15
Gloria Arenas y Jacobo Silva nunca negaron su pertenencia a un grupo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), obtuvieron su libertad precisamente porque esgrimieron un artículo del Código Penal –el 137– que reconoce la figura de rebelión, al estipular que hechos de sangre ocurridos en el contexto de un combate no son actos delictivos. Ayer, unas horas después de su excarcelación, después de permanecer una década en penales de máxima seguridad, Silva Nogales afirma: “Considerando que tuve toda la razón para alzarme en armas: nadie tiene nada que reprocharme. Ni siquiera si ahora decidiera reincorporarme a la guerrilla”.
Él y su esposa Gloria aclararon, sin embargo, que la circunstancia de haber pasado un largo periodo en la cárcel los ubica “automáticamente” en el movimiento social que lucha por vías pacíficas. Ambos militan en la otra campaña, red de movimientos que se identifican con el zapatismo. “Antes teníamos armas de fuego, hoy tenemos las armas de la razón”, expresaron.
Detenidos el 19 y el 22 de octubre de 1999, respectivamente, un tribunal de Chilpancingo los juzgó y declaró culpables por la muerte de un civil durante una emboscada del ERPI al Ejército Mexicano en Guerrero en 1998. Recibieron una sentencia de 51 años, la que apelaron en distintas instancias hasta que el año pasado lograron una reducción de la pena.
Silva Nogales fue fundador del Ejército Popular Revolucionario. Él y Gloria Arenas se separaron para formar otra organización, el ERPI –que también sigue activo– en 1998. Pese a las fuertes rivalidades entre las dos organizaciones, Silva expresó ayer el compromiso de luchar contra los actos represivos del Estado y la tortura, incluida la desaparición forzada de los dos dirigentes del EPR Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, secuestrados en Oaxaca en 2007.
Sin que se les notificara con anticipación, Arenas fue excarcelada el miércoles por la noche del penal de Chiconautla, estado de México, y Silva, el jueves en la tarde, del reclusorio de máxima seguridad de Tepic. De la prisión, a él lo condujeron directamente a la terminal de autobuses. Llegó al Distrito Federal a primeras horas de la mañana. Al mediodía se presentaron ante la prensa y decenas de militantes de derechos humanos que los saludaron calurosamente y aplaudieron cada una de sus intervenciones.
Entre ellos estaba la madre de Jacobo, Inés Nogales, con sus 87 años a cuestas. “Este Jacobo me salió fuerte, ¿verdad? Debe ser por el gusano del mezcal de Minatitlán”, comentó tras escuchar embelesada a su hijo. También estaba la hija de la pareja, Leonor Silva Arenas, y la hermana, Elizabeth Silva Nogales, que fue el sostén de la familia y el motor de la solidaridad durante estos años.
Una conquista de la lucha social
En la rueda de prensa, Jacobo Silva señaló que “nuestra libertad no es una concesión graciosa del gobierno. La conquistamos palmo a palmo con la lucha jurídica”. Explicó su estrategia en el proceso de defensa que él mismo condujo: “Nos acusaron de homicidio e intento de homicidio. Si no hubiéramos sido rebeldes, eso habría sido un delito. Pero en el Código Penal, conforme al artículo 137, los hechos que se dan en el contexto de una rebelión no son delitos. Nosotros ni siquiera tuvimos que demostrar que éramos rebeldes, el mismo Estado así lo tipificó, porque nos acusó de rebelión. En tanto que rebeldes, no somos delincuentes. Yo nunca lo negué ante quienes me interrogaron: era guerrillero, me descuidé y me agarraron. Gloria y yo cometimos actos de rebelión, yo sí hice daño en propiedad ajena, no lo niego. Mi esposa no”.
Con el rapado de cabello típico de los reclusos de máxima seguridad y un rostro que refleja los años de penurias, Silva agregó: “Si no hubiera caído seguiría siendo guerrillero. Mi corazón está con el ERPI y otros grupos armados cuyos nombres ni siquiera se conocen pero que existen. Pero el hecho de haber pasado por la cárcel automáticamente nos ubica dentro del movimiento popular abierto. Éste se va a convertir en nuestra montaña. Los árboles son ustedes, entre ustedes me escondo y me camuflajeo”.
Estar preso
Durante esta década tras las rejas, Silva nunca pudo conceder una entrevista periodística. Ayer habló de su experiencia carcelaria. “Los años de estar preso me colocan en posibilidad de hablar de una realidad que es necesario que se conozca. En las prisiones se infligen lesiones a la dignidad humana, incluso ocurren homicidios que quedan impunes. A mí me tocó estar cerca de uno, un reo asesinado por un funcionario de la prisión. Presenté una demanda penal y no se hizo nada. Un [agente del] Ministerio Público me fue a ver pero no investigó nada”.
Habló de una perspectiva muy personal: “Diez años sin poderme ver en un espejo, sin tener una imagen de mi identidad. En Almoloya se produce un proceso de despersonalización. En ese mundo se es subhumano, se sobrevive sacando fuerzas de flaqueza, inventando nuevas formas de lucha que uno ni siquiera sabía que existían. Sin saber que podía pintar, pinté. Sin saber que podía escribir, escribí. Sin conocer de derecho asumí mi defensa. Eso nos ayudó y yo espero que ayude a otros presos: puede ser que esa sea la ruta que los lleve a la salida.
“La cárcel es una experiencia colectiva; adentro uno sobrevive gracias a la famosa solidaridad. No sé qué habría pasado si ustedes desde aquí no hubieran estado pendientes de nosotros”.
Habló de sus primeras impresiones en libertad: “Oír la voz de un niño, tocar una mano afectuosa, hablar cara a cara de lo que uno quiera, caminar sin que le digan a uno que agache la cabeza, mirar el sol sin cuadritos… ¡es lo máximo!”
Durante los primeros años de su sentencia, como terapia ocupacional, Jacobo Silva empezó a dibujar. Pronto se reveló con un fuerte sentido del arte naif. Logró crear cerca de 300 obras, muchas de ellas óleos, que fueron expuestas en 2004 en el Poliforum Siqueiros y en 2006 en la sala de arte Siqueiros. Ayer mismo –sin que se contemplara incialmente que el autor de la obra estuviera presente– se inauguró por la tarde otra muestra de sus pinturas en la Casa de la Cultura de la Delegación Azcapotzalco.

Tuesday, October 20, 2009

10 Años de cárcel injusta de Gloria y Jacobo

Piden liberar a Gloria Arenas y Jacobo Agis, presos en 1999

El 19 de octubre de 1999, Gloria Arenas Agis y Jacobo Silva Nogales fueron detenidos violentamente y desaparecidos por varios días; sufrieron tortura del gobierno federal y después fueron presentados a los medios como los dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, no sin antes condenarlos a 50 años de cárcel.

En esta década de encarcelamiento Jacobo asumió la defensa de ambos y ha nulificado todos los cargos que el Estado le había impuesto. Hoy siguen injustamente presos a pesar de que se ha demostrado que el único "delito" del cual se asumen: el de rebeldía, ha quedado compurgado desde 2005. Desde hace cinco meses Jacobo fue trasladado del penal de máxima seguridad del altiplano en el estado de México, al penal de Nayarit, con la finalidad de dificultar y obstaculizar su proceso de libertad.

Jurídicamente el proceso se ha ganado; políticamente siguen siendo rehenes de este mal gobierno. Familiares, amigos y organizaciones seguiremos luchando por la libertad incondicional de los compañeros.

Comité Verdad, Justicia y Libertad Jacobo y Gloria comiteverdad@gmail.com http://comiteverdadjusticiaylibertad.blogspot.com www.vcn.bc.ca/prisons

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/19/index.php?section=correo

Saturday, October 03, 2009

Mensaje de Gloria Arenas

Mi nombre es Gloria Arenas Agis, soy mujer, y desde hace casi 10 años soy una presa política más. Desde aquí les digo que la lucha por nuestras presas y presos políticos es muy importante para quienes estamos en una cárcel, porque nos da esperanza de libertad, porque nos anima a ver que el movimiento popular nos sigue reconociendo como parte suya.

Cuando alguien viene a visitarnos, no solamente está haciendo algo por nuestra libertad, hace algo más importante porque nos comunica su pensamiento, su punto de vista, nos trae noticias. No importa de la organización o grupo que sea, no importa si siente ánimo o desánimo, valor o temor, si trae proyectos, propuestas, críticas o dudas. Cada persona que viene es para nosotras, nosotros, parte del movimiento y lo que tiene que decir nos importa. Y estemos de acuerdo o no, nos hace reflexionar y eso nos enriquece. Así, nuestra estancia en la cárcel no es tiempo perdido, ni de aislamiento, sino una situación en la que nuestra visión crece, en la que nuestros horizontes se amplían, que nos permite aprender.

La lucha por nuestras presas y nuestros presos políticos, es muy importante también para el movimiento mismo, porque es una forma de combatir la impunidad, porque recuperamos de las prisiones a nuestras compañeras y compañeros, y esto nos fortalece, porque al luchar por la libertad de todos y todas, sin importar su organización, su lucha o el lugar donde están, estamos uniendo y coordinando esfuerzos, algo que tanta falta hace a la izquierda. La lucha por la libertad de todos y todas nos permite conocernos, acercarnos, identificarnos entre nosotras, nosotros. Nos hace tender puentes y eso nos fortalece.

Saber que alguien se esfuerza por nuestra libertad nos hace reflexionar y proponernos hacer algo mientras estemos en prisión y también cuando salgamos. Tal vez vemos que es muy poco lo que podemos hacer, tal vez ni siquiera sabemos qué hacer, tal vez no veamos muchas posibilidades, pero no importa, mientras exista el movimiento popular y mientras haya compañeros en las cárceles, nuestro compromiso crece.

No podemos olvidarlas y olvidarlos.
No podemos permitirnos caer en la autocompasión.

Si sentimos dolor, la rebeldía nos levanta, si nos reprimen, la dignidad nos da fuerza. La cárcel no es para nosotras las presas y los presos políticos un alto en el camino sino una oportunidad de cuestionarnos, de pensar, de exigirnos más, de actuar, de redoblar nuestro compromiso.

Sirvan estas palabras, a manera de saludo para todas y todos aquí presentes, y de bienvenida a esta etapa de la campaña por la libertad de todas y todos nuestros presos políticos, donde quiera que estén.

Gloria Arenas Agis,
Reclusorio de Santa María Chiconautla, Ecatepec a 26 de Septiembre de 2009.

¡¡LIBERTAD A GLORIA ARENAS!!
¡¡LIBERTAD A JACOBO SILVA!!
¡¡LIBERTAD A TOD@S L@S PRES@S POLÍTIC@S!!

comiteverdad@gmail.com
http://comiteverdadjusticiaylibertad.blogspot.com
http://www.vcn.bc.ca/prisons

Wednesday, September 30, 2009

Lista de presos politicos en México


Enviamos esta primera lista de pres@s políticos que se ha recopilado para reivindicarlos y así luchar por su libertad. Posteriormente, les haremos llegar mayores detalles de cada uno de ellos. Sin más por el momento...
Contra el despojo y la represión...
la solidaridad

LISTA DE PRES@S POLITIC@S


CAMPECHE
1. Sara López González
2. Joaquín Aguilar Méndez
3. Elmer Castellanos Velásquez (ya libre)
4. Guadalupe Borjas Contreras
5. Guadalupe Lizcano Gómez (ya libre)


CHIAPAS
1. Antonio Gómez Saragos
2. Gerónimo Gómez Saragos
3. Alberto Patishtán Gómez
4. Rosario Díaz Méndez


ESTADO DE MÉXICO
1. Gloria Arenas Agis
2. Ignacio del Valle Medina
3. Felipe Álvarez Hernández
4. Héctor Galindo Gochicoa
5. Jorge Alberto Ordóñez Romero
6. Román Adán Ordóñez Romero
7. Alejandro Pilón Zacate
8. Juan Carlos Estrada Cruces
9. Julio César Espinoza Ramos
10. Inés Rodolfo Cuellar Rivera
11. Edgar Eduardo Morales Reyes
12. Óscar Hernández Pacheco
13. Narciso Arellano Hernández



GUERRERO
1. Máximo Mojica Delgado
2. María De los Ángeles Hernández Flores
3. Santiago Nazario Lezma
4. Tomás de Jesús Barranco (preso en Tepic, Nayarit)


NAYARIT
1. Jacobo Silva Nogales.


OAXACA
Loxichas:
1. Agustín Luna Valencia
2. Álvaro Sebastián Ramírez
3. Justino Hernández José
4. Mario Ambrosio Martínez
5. Fortino Enríquez Hernández
6. Eleuterio Hernández García
7. Abraham García Ramírez
8. Zacarías P. García López
9. Juan Manuel Martínez Moreno
10. Abraham Ramírez Vázquez
11. Juventino García Cruz
12. Noel García Cruz
--
¡CONTRA EL DESPOJO Y LA REPRESIÓN: LA SOLIDARIDAD!
Red Contra la Represión y por la Solidaridad
Correo electrónico: redcontralarepresion@gmail.com
Blog: http://contralarepresion.wordpress.com

Thursday, September 24, 2009

Revocan sentencia a Gloria y Jacobo

Nueva sentencia para fundadores del ERPI
Jesús Aranda
Gloria Arenas Agis y Jacobo Silva Nogales, fundadores del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), recibieron el amparo de la justicia federal en contra del incumplimiento de la sentencia que los dejaba en libertad, después de 10 años de estar presos.
Ayer, la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió en favor del matrimonio la inconformidad presentada contra el segundo tribunal colegiado en materias penal y administrativa del vigésimo primer circuito el 25 de febrero de 2008, el cual les otorgaba su libertad.
El recurso, aprobado por unanimidad, ordena al tribunal que dicte una nueva sentencia que tome en cuenta los años que llevan en prisión y modifique la pena impuesta de ocho años 11 meses y 19 días de prisión, en razón de que ambos han purgado la pena de prisión que les fue impuesta.
El dictamen establece que Arenas y Silva obtuvieron su inmediata libertad respecto de los delitos en daño en propiedad ajena y rebelión.
Gloria Arenas se encuentra recluida en el penal de Chiconautla, estado de México; Jaconbo Silva en el de máxima seguridad del Altiplano.

Thursday, July 23, 2009

Poema dedicado a Gloria y Jacobo de la compañera Luz Estrella

PARA GLORIA Y JACOBO

Para una Gloria como las arenas
de una blanca playa.
Se crece la palabra de modo
subversivo
Con tinta sangre también se hacen las luchas
se construyen trincheras
se hace correr el miedo
tras el vuelo de un sueño
urgido de justicia
que nos lacera y duele.

Fantasmas abismales acechan los caminos
del labrador temprano
Se amordaza la voz
Se aprisiona la piel
Mis hermanos, recuerden
solo son espejismos, sombras
que al despuntar el alba
pronto desaparecen.

Jacobo y Gloria montañas erigidas
húmedas de fatigas, de pasos, de caminos
Que libertad sin límite acompaña su cielo
En sus cuerpos palomas sus vidas eternizan
Jacobo prodigado en matices su espíritu derrama
en cuerpos, manos, rostros.
Símbolos de una patria que gime y que reclama

La bruta humanidad , encarcela los pájaros
y sus alas quebranta
No podrán detener el albo vuelo, ni el viento
ni las alas
Los ríos seguirán corriendo tras las rejas
Las ideas libertarias seguirán aleteando
A pesar de la oscura infame que humilla
que degrada

Dos colosos se erigen , se levantan
resisten
tormentas, truenos , rayos
Jacobo y Gloria
pletóricos de amor, de dignidad y
coraje
cual astros luminosos expandiendo van su luz
Hoy sin razones probadas
cautivos de un sistema hipócrita y cobarde

Con mis sentimientos de alta estima y consideración
Luz Estrella Parra
Poetisa Larense
Barquisimeto, 13 de julio de 2009.
http://elcantodelacigarra.blogspot.com